Proyección en Madrid

La Vida Engorda se proyectará el 5 de junio de 2017 a las 20:00 en el espacio de coworking El Patio.

La entrada es libre pero las plazas son limitadas, por lo que se ruega reservar plaza escribiendo a hola@laparticular.com

El Patio: C/ Pizarro, 24, local El Patio. Metros: Noviciado, Callao, Tribunal.

Proyectaremos la entrevista completa y después abriremos un diálogo/coloquio. La entrevista no está pública en internet, por lo que es una oportunidad fantástica para acercarse, verla, y compartir impresiones con todo el equipo de La Vida Engorda: La CALA, Rubén Vicente y La Particular.
Os invitamos a venir y participar de este proyecto.

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La Vida Engorda es un ensayo con formato audiovisual. Un ensayo en el que confluyen la pasión por el conocimiento, la expresión artística, la relevancia social del tema y el discurso político, entendida la política como la participación del ciudadano en los asuntos de interés público.
La vida engorda es la prueba de que la palabra dicha, escrita, filmada, la palabra en diálogo abierto, comprometido, profundo, sigue siendo fuente de aprendizaje, herramienta principal para conocer el mundo y conocernos a nosotros mismos.

Un proyecto colaborativo de: Rubén Vicente, La CALA y La Particular
Organiza: El Patio coworking.

Cómo llegar al El Patio:


Proyección en Zaragoza

La Vida Engorda se proyectará en el Centro de Historias de Zaragoza el 26 y el 27 de mayo de 2017 a las 18:30 en el aula Mirador.
Entrada libre hasta completar aforo.

Proyectaremos la entrevista completa y después abriremos un diálogo/coloquio. La entrevista no está pública en internet, por lo que es una oportunidad fantástica para acercarse, verla, y compartir impresiones con todo el equipo de La Vida Engorda: La CALA, Rubén Vicente y La Particular.
Os invitamos a venir y participar de este proyecto.

la vida engorda centro de historias zaragoza

La Vida Engorda es un ensayo con formato audiovisual. Un ensayo en el que confluyen la pasión por el conocimiento, la expresión artística, la relevancia social del tema y el discurso político, entendida la política como la participación del ciudadano en los asuntos de interés público.
La vida engorda es la prueba de que la palabra dicha, escrita, filmada, la palabra en diálogo abierto, comprometido, profundo, sigue siendo fuente de aprendizaje, herramienta principal para conocer el mundo y conocernos a nosotros mismos.

Un proyecto colaborativo de: Rubén Vicente, La CALA y La Particular
Organiza: Ayuntamiento de Zaragoza – Sociedad Municipal Zaragoza Cultural.

Cómo llegar al Centro de Historias:


Dar la cara. Ana Mareca para La vida engorda.

Dar la cara

Dar la cara

Hace poco fue la primera vez que se proyectó el audiovisual a un público que no formaba parte de nuestros amigos.
La primera vez que alguien veía esto sin tener relación previa con Grassa Toro o conmigo.
Fuimos sin expectativas, pero con la convicción de hacerlo lo mejor posible.
Y tras esta presentación y contando con el feedback recibido, nos fuimos con la sensación reafirmada de que algo estábamos haciendo bien.

Pero hay algo que yo no dejo de oír. Es la palabra con la que se me ha denominado desde el principio del proyecto por todo aquellos ajenos a él. Valiente.
Me llaman valiente.
Pero yo no me siento valiente.
Y me pregunto por qué tenemos que ser valientes para decir lo que pensamos.

Valiente, según el diccionario de la RAE:
Dicho de una persona: Capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que suscita.

Entonces la pregunta es ¿Cuál es el peligro de esta empresa?

¿Cuáles son los temores que suscita?

Yo no veo más temores que los que ya están presentes en el día a día de mucha gente:

  • Que me llamen gorda de mierda.
  • Que me digan que me calle porque estoy gorda.
  • Que invaliden mi opinión por mi apariencia física.
  • Que se me use como motivo de burlas.
  • Que me llamen exagerada.

Temores suscitados:

  • Que por la exposición mediática, todo esto se amplifique.

De forma que, si algo he de temer, es que aquello que es posible que me ocurra a diario, vaya a más.

Reflexiones que suscita

Ante esto, lo que pienso es que tengo derechos. Tengo derecho a hablar. Tengo derecho a vivir. Y tengo derecho a vivir sin miedos suscitados sin ser una chica de portada de revista.
Además de todo esto, resulta que soy listica, que intento respetar a todo el mundo, y que puede que esté contando cosas interesantes que quizás puedan ayudar a esas personas a las que todavía les pesan más sus miedos que sus derechos.

Puede ser que quien me encuentre valiente, todavía se encuentre encadenado a miedos. Y que tema vivir lo que se ha hecho con esta entrevista: convertir una charla con amigos en algo público. Hablar delante de una cámara.

De esta forma, parece que la cámara es algo clave para denominar a alguien valiente. Quien escribe un libro no es denominado valiente, sino inteligente. Quizás nos parezca valiente quien sale en salvados, quien se sube a un escenario a hablar, o quien acepta tener una cámara delante. Parece que la valentía viene asociada al acto físico de mostrar cara y cuerpo.
Ser valiente es dar la cara.

Al dar la cara podemos temer perderla. Ahora mi cara es la cara de la entrevista. Y en última instancia, lo que se haga con ella depende del receptor. Pero La vida engorda es un acto de compartir. Ponerme delante de una cámara no ha hecho que entregue mi cara. Le hemos hecho un molde para sacar copias y que llegue a más gente. Pero mi cara sigue siendo la que va pegada a este cuerpo, que cambia con el tiempo en el que vive.

La imagen nos vuelve vulnerables porque mostramos nuestro aspecto. Y nuestro aspecto es un argumento legítimo para convertirnos en fruto de burla o ataques.

Ese es el problema que nos ha hecho pensar que dar la cara sea sólo para los valientes.


Primera proyección en público

El jueves 23 se presentó y proyectó en público por primera vez el audiovisual La vida engorda.

Presentamos el acto Enrique García, Grassa Toro y Ana Mareca.

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Auditorio de la Facultad de Educación de Zaragoza

Tras la proyección dimos paso a la sesión de preguntas y coloquio. Fue muy interesante, ya que surgió una gran variedad de temas que fueron desde lo social, lo político y lo económico hasta el bulling en los colegios. Se mencionó la salud pública, la bulimia, la anorexia y la obesidad como epidemia.

Se habló de cambiar el mundo y de empezar revoluciones.

Se hablaron de muchas cosas, y eso es lo importante de La vida engorda, que nos hace hablar.

Dejo a continuación el pequeño texto que me preparé para la presentación.


Lo primero, agradecer al Decano Enrique García y a la Vicedecana Teresa Fernández el habernos facilitado estrenar en este escenario y en este contexto.
Para nosotros es importante poder realizar este estreno en la Universidad, porque es el espacio en el que confluyen el conocimiento, el arte, la política y lo público.
Nos empeñamos en separarlas pero van todo el rato de la mano. Todas ellas entraman nuestro contexto social. Y como seres sociales todas ellas nos afectan mucho más de lo que generalmente estamos dispuestos a admitir. Aunque aquí, en este lugar, esta reflexión sea bastante obvia, creo que ahí fuera no lo es. Por eso es tan especial para nosotros poder estrenar en un lugar que nos acoge de forma amigable y con una visión del mundo afín a la nuestra.

presentacion-la-vida-engorda-universidad-educacion-zaragoza-enrique-garcia-grassa-toro-ana-marecaEl estreno se realiza dentro de la segunda edición ciclo Hacia dónde va la educación. No sabemos si traemos una respuesta pero sí creemos que podemos aportar una opción. La opción del ensayo, el ensayo en compañía. Una herramienta para el aprendizaje por medio del diálogo. Ensayar el ensayo.

La pretensión que tenemos con este proyecto es convertirnos en el espejo al que le preguntan espejito espejito mágico, quién es la más bella de este reino. Pero no para seguir con el juego, sino para dejar de responder a tonterías que no tenemos por qué responder. Sólo queremos devolver un reflejo en el que la persona se pueda ver a sí misma. En el que no se tenga que comparar con nadie, y en el que no tenga que preocuparse por que su vida vaya a verse afectada por su talla de pantalón.

Todo esto nace una tarde de Julio en la que Carlos Grassa y yo empezamos a hablar. Durante esa conversación nace un compromiso, por parte de los dos, de iniciar un diálogo. Un diálogo en el que yo contaría mi vida como gorda y mis problemas con la comida, y Carlos (aunque parezca extraño) no hablaría.

Esa misma tarde se decide que vamos a grabar una entrevista. Pero que para prepararla, tendríamos que mantener correspondencia. Me pidió que me comprometiese a escribirle cartas al menos durante una semana, pero sin fallar ni un día. Y así lo hice. Duré con rigurosa intensidad diaria un total de 15 días. El resto del mes seguimos conversando, leyendo y documentándonos. Entonces, nos fuimos un fin de semana con todo el equipo a grabar al Pirineo.

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Ana Mareca, Enrique García y Grassa Toro

Sin darme cuenta, en esas cartas estaba escribiendo un ensayo. Esas cartas fueron la herramienta que me ayudó a definir, formular, preguntar y ordenar. El formato de carta me ayudó a no perderme en mis pensamientos, teniendo en cuenta que al otro lado habría un interlocutor que tendría que ser capaz de entender todo lo que yo estaba volcando.
Yo conocía por su parte un especial interés por intentar comprender el mundo, ajeno entonces para él, de la comida, las dietas y cómo eso podía afectar a alguien hasta el punto de distorsionar totalmente su relación con la comida y su cuerpo.

De esta forma, yo comencé narrando mi vida como gorda.
Cuánto más narraba más amplio se iba volviendo el discurso. De repente ya no estábamos hablando de gordos y flacos, de comer o adelgazar, sino que estábamos hablando de todas esas personas que en algún momento habían sentido que tenían que responder a unas expectativas determinadas para poder ser felices.

Y así fue como descubrimos que La vida engorda, pero nos engorda a todos.


Gracias de parte de todo el equipo por asistir.

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En la foto, de izquierda a derecha: Carlos Roy, Laura Bustillo, Ana Mareca, Grassa Toro y Rubén Vicente. Equipo productor de La vida engorda.

Hola extraño

Extraño video realizado por la animadora Kirsten Lepore. Reconfortante e incómodo a la vez.

Para visualizar los subtítulos en español, ir a la ruedecita de configuración del video > subtítulos > español.


Estreno en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza

23 de Marzo · 19.30h · Entrada libre hasta completar aforo

invitación al estreno de la vida engorda

El jueves 23 de marzo, la nueva Facultad de Educación de Zaragoza nos acoge dentro de la segunda edición de su ciclo Hacia dónde va la educación.

A las 19:30 presentaremos públicamente por primera vez la entrevista íntegra.

Estáis todos invitados.


Si todavía no sabes lo que es La vida engorda, sigue leyendo aquí

Tenemos dossier de prensa del evento disponible. Si deseas que te lo mandemos, escríbenos a hola@laparticular.com

Mercedes Milá y la gordofobia

Hoy aprovecharemos la metida de pata de Mercedes Milá para hablar de gordofobia.

La gordofobia es el odio irracional o fobia hacia la gordura, la grasa y la obesidad. Puede ser hacia la de los demás o hacia la propia.

La gordofobia es motivo común de discriminación.

  • A la gente gorda se les paga 1,25$ menos por hora que a sus compañeros delgados.
  • 92% de los adolescentes declaran haber sido testigos de bulling o burlas hacia compañeros gordos.
  • Sólo 1 estado (de Estados Unidos) - Michigan - ha prohibido legalmente la discriminación hacia las personas basada en el peso.
  • Más de 2 de cada 3 personas gordas reportan haber experimentado discriminación por parte de sus médicos.
  • 43% de las personas gordas reportan haber sido prejuzgados por sus empleadores.
  • En Estados Unidos, hay más mujeres que visten una talla 44 que las 30, 32 y 34 juntas.
  • El 72% de las representaciones de gente gorda en las noticias son desmoralizadoras.
  • 1 de cada 3 doctores asocian los cuerpos gordos con hostilidad, deshonestidad y mala higiene.
Traducción de la imagen de abajo. Fuente: el blog de fattitude

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Un ejemplo: la reacción de Mercedes Milá en el show de Risto Mejide.

Mercedes Milá, al bioquímico J. Miguel Mulet: “Tienes que adelgazar porque estás gordo”
Mercedes Milá siempre ha defendido a capa y espada y por todos los platós un libro en el que ha creído fielmente: 'La enzima prodigiosa', de Hiromi Shinya. En este programa de ‘Chester in love’, Risto Mejide ha invitado a un profesor de biotecnología para debatir con la presentadora. El experto ha criticado duramente el libro que tanto le gusta a Milá. La presentadora ante tal ataque le ha respondido: “Léete el libro y adelgaza”.

Fuente: cuatro.com

En este video, J.Miguel Mulet se defiende de maravilla. Menos cuando se excusa. Explica que tiene ansiedad. Justifica su condición de gordo.

¿Por qué ha de justificar su condición de gordo? Porque se le invalida intelectualmente por serlo. Porque ha de hacer entender a su interlocutor que su gordura no está provocada por su falta de inteligencia. Porque a partir de ahora ya no se va a hablar de lo que se estaba hablando, se va a hablar de que él está gordo y por lo tanto el que tiene que cambiar y el que no tiene razón es él. El gordo.

Cuando Mercedes le toca, le arregla la chaqueta, describe con su dedo la circunferencia de su cadera, es cuando comienza el diálogo de salvación hacia el gordo. Mercedes acude como la figura maternal cariñosa que quiere lo mejor para su hijo. Ella sabe cómo salvarle de su condición de gordo. Da igual que él sea un adulto. Poco importa si va al médico o si cuida su salud. Da igual que ella lo acabe de conocer hace un minuto. Porque él es gordo y ella no. Y sus intenciones son buenas. Va a salvar al gordo. Él se lo agradecerá.

Lo que me enciende de esta situación no es este diálogo per se. Lo que me enciende es que estamos presenciando algo que por desgracia es escena cotidiana para mucha gente gorda. Invalidar a una persona por aparentes motivos de salud es algo bastante común.

Si J. Miguel Mulet no tuviese el currículum, la carrera y la trayectoria que tiene, es muy probable que su discurso y su persona hubiesen quedado completamente anulados por su condición de gordo.

Personalmente, he sufrido gordofobia. En todos los sentidos. No sólo me he sentido tratada de forma distinta en muchas ocasiones simplemente por el hecho de ser gorda, sino que yo misma sentía que era mucho peor por ser gorda. No podía soportar la visión de mi cuerpo, ni la de ningún tipo de cuerpo gordo. Todo lo relacionado con lo gordo me provocaba una reacción visceral. A su vez, también despreciaba a las personas gordas. A las tan gordas como yo, a las más gordas que yo, y a todos los tipos de gordura que no se esforzaban por ocultar o erradicar esa gordura.
La idea del gordo feliz era una mentira. La felicidad con una talla de pantalón por encima de la 42 era una mentira.

No obstante, no me gustaba sentirme así. No me gustaba reaccionar así. No me gustaba despreciar a gente que, en realidad, era como yo. No me gustaba odiarme ni odiar a los demás sólo por el cuerpo que tuviesen.

Este video fue una de las primeras acciones que me encontré hace 3 años circulando por la red. Fue la primera vez que se me planteó la pregunta: ¿Cuántas cosas estás dejando de hacer por ser gorda? ¿Cuántas cosas estás esperando a hacer para cuando estés delgada?

Por primera vez el discurso no era solamente
eres guapa
quiérete
todos los cuerpos son perfectos.

Por primera vez el discurso era algo más parecido a un
estamos tontos o qué.

Hace tres años no pude ver las imágenes de este documental. Hoy me sigue pareciendo duro de ver, pero comulgo totalmente con el contenido. Hay preguntas que es necesario hacer.

fuente: http://gordofobiadocumental.blogspot.com.es/

"Una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres. Está obsesionada con la obediencia de estas.
La dieta es el sedante político mas potente en la historia de las mujeres: una población tranquilamente loca es una población dócil".

Naomi Wolf


model alliance

Carta abierta a la Industria de la Moda

Carta abierta dirigida a toda la Industria de la Moda Americana y firmada por más de 60 modelos durante la Fashion Week de Nueva York. Piden un cambio urgente y ofrecen visibilidad para quien se una a su causa.

Carta Abierta a la Industria de la Moda Americana

Jueves, 31 de Enero de 2017

Queridos Miembros de la Industria de la Moda Americana,

Como modelos, nos preocupamos por la salud y bienestar de cada uno. Mientras miramos a la Semana de la Moda de Nueva York, insistimos en que esta temporada se priorice la salud y se celebre la diversidad en la pasarela.

La preocupación sobre la promoción en la industria de la moda de la delgadez extrema no es nada nuevo, pero un estudio reciente publicado en el Diario Internacional de los Desórdenes de Alimentación confirma que las prácticas de control de peso no sanas son un problema serio en la industria. Demasiado a menudo, las modelos se ven presionadas para poner en peligro su salud y seguridad como requisito previo al empleo.

Los desórdenes alimenticios tienen la tasa de mortalidad más alta entre las enfermedades mentales y a menudo los supervivientes sufren daños irreversibles para su salud. Por ello es por lo que nos hemos unido con la Alianza de Modelos y la Asociación Nacional de Desórdenes Alimenticios para dirigirles este problema a ustedes.

Juntos, les retamos a que hagan un compromiso serio para promover la salud y la diversidad en la pasarela. A través de nuestras plataformas de social media, en las cuales alcanzamos de forma colectiva a millones de personas, reconoceremos a los líderes que den un paso a favor de este reto. Específicamente, mantendremos nuestra mirada hacia la diversidad de raza, talla, edad y estatus de género, y esperamos ver diversidad en y a través de todas esas categorías.

A nadie le gustan las molestias o gastos que generan las crecientes regulaciones y papeleos. Sin embargo, los datos muestran que la Industria de la Moda Americana todavía tiene que probar que es capaz de seguir las prácticas de salud por sí misma.

Ahora más que nunca, tenemos la oportunidad de enviar el mensaje de que la diversidad es lo que nos hace fuertes. Sinceramente esperamos que todos ustedes - desde los diseñadores y los editores hasta los agentes y los directores de casting - exploten colectivamente el poder creativo de la industria para tener visión de futuro, ser inclusivos y hacer lo correcto.

Varios medios se han hecho eco de la noticia, así que he intentado traducirla para que pueda llegar a quienes no saben inglés. El original puede leerse aquí.

En su instagram pueden encontrarse numerosos testimonios e historias personales de las modelos que apoyan esta causa.
La imagen destacada está extraída de este instagram. El texto que acompaña la imagen dice aproximadamente esto:

@hartjeandresen #QueridoNYFW - cuando mi peso bajó casi hasta los 45 kilos, la circunferencia de mi cintura midió por fin 34 pulgadas (86cm) y fue mi mejor temporada en la moda.
Sin embargo, como persona activa, empecé a romperme las costillas demasiado a menudo, ya que durante el ejercicio me golpeaba con cosas. Me chocó aprender que haber estado en condiciones de infrapeso me había causado pérdida de densidad en los huesos y había afectado a mi fertilidad.
Incluso aunque la idea de ganar peso me aterrorizaba, fuí muy afortunada al tener el apoyo de mis agencias, quienes aceptaron quién soy y ven la salud y el deporte como una cualidad, como se ve en la imagen de la derecha.
#QueridoNYFW, como modelos, nos preocupamos por la salud de los demás, así que cuando vimos los descubrimientos del estudio de @ModelAllianceNY y @NEDAstaff, decidimos levantarnos unidas y usar nuestra plataforma para afectar hacia cambio. Por favor, entiendan que parte de la responsabilidad de las industrias de la moda es animar y promover los CUERPOS SANOS, y la DIVERSIDAD en EDAD y ETNICIDAD.


Somos Anormales

Aquí todos somos deformes
Y nos resistimos a usar uniformes
Lo más feo de la flor es el tallo
La belleza se alimenta de fallos
Como nos vemos curiosos
Ponemos a los lindos nerviosos
Que toda la gente nos señale
Lo que no es igual, sobresale

Somos anormales - Residente.


Disfraz para adultos de mantequilla de cacahuete y mermelada

Mi adicción a la comida

Dicen que cuando tienes un problema, lo más difícil es reconocerlo. Esto puede ir ligado a lo que hablaba en el artículo anterior sobre cómo el poner nombre da forma a nuestra realidad.
Reconocemos los problemas mediante la palabra. Con la palabra tiene forma, y esa forma es algo que ya podemos manipular, combatir o aceptar.

A mi problema lo llamé adicción a la comida.

Me extraña y casi me ofende que no se hable más de la adicción a la comida. Supongo que será porque hablar bajo estos términos podría demonizar a la comida, que no le ha hecho nada malo a nadie. No obstante, también se habla de adictos al alcohol y ahí seguimos, adorándolo como fino brebaje o engulléndolo cual lubricante social.

Adicciones.
Todas siguen patrones semejantes. Se puede ser adicto a muchas cosas, sólo hace falta que nuestras cabecitas identifiquen qué produce el pico de dopamina y buscarlo regularmente. El cerebro reajusta niveles con la nueva y adicional entrada de dopamina y eso pasa a ser normal. Cuando dejamos de estimular con nuestra nueva droga, llega el mono.

Se puede ser adicto al amor, a las relaciones descompensadas, al sexo, al deporte, al alcohol, a la fiesta, a las sustancias y hasta a los pokémon. Y muchos estudios prueban que las personas que tenemos tendencia a las adicciones podemos caer fácilmente en cualquiera de ellas. Sólo tienen que estar a nuestro alcance y dejarnos llevar.

Dicen que los adictos somos unos vagos, blandos, que no tenemos constancia, que hacemos lo que nos da la gana. Se nos dice a los gordos, pero también se les dice a los alcohólicos, a los chavales adictos a los juegos, o a los porreros empedernidos.

En nuestro objeto de adicción convive el bien y el mal. Nos da la vida y nos la quita.

En mi caso, no sé en qué punto empieza esta relación con la comida. Ahora identifico recuerdos de mis 9 años, cuando estando de campamentos, al no saber integrarme con los otros niños mi entretenimiento acababa siendo ir a la tiendita del pueblo a por chuches.

En todo caso, de lo que sí estoy segura es de cuales eran los comportamientos que me hicieron darme cuenta de la adicción:

  • Culpabilidad.
    Me sentía culpable sólo por el hecho de comer.
    Me sentía culpable sólo por tener el cuerpo que tenía.
    Me sentía culpable por ser yo.
  • Esconderse para comer.
    No sólo fuera de menú, sino cualquier tipo de comida. He llegado a encerrarme en el baño para poder comer tranquila. En el baño era el único lugar en el que nadie me observaría mientras comía.
  • Mantenía alijos de comida ocultos.
    Terror a quedarme sin comida.
    Pánico a pasar hambre.
  • Comidas fetiche super idealizadas.
    Soñar con esas comidas fetiche. Comerlas a deshoras.
  • Usar la comida como castigo hacia mí misma
    a veces comiendo hasta que y aunque duela.
  • Usar la comida como herramienta de pataleta.
  • Pensar a todas horas en comida.
    Durante un tiempo mi vida fue absolutamente dominado por el pensamiento de comer. Mi vida era lo que pasaba entre horas de comida.
  • Comer me hace sentir bien.
  • Haber comido me hace sentir mal.
  • Controlar que es lo que ocurre con TODA la comida de la mesa.
    Calcular mentalmente raciones. Calcular qué comió cada uno. Calcular si comí lo suficiente, si pasaré hambre en unas horas, si acaparé de alguna forma y no dejé a los demás. Calcular no comer demasiado.

Todo esto agota a cualquiera.

Dar nombre a tus propios problemas te otorga autoridad sobre ellos. Porque hasta entonces la etiqueta había sido la que otros habían impuesto: la gorda incapaz de dejar de comer para perder peso.

Nadie intentó preguntar o averiguar por qué era incapaz de dejar de comer para perder peso.

Deseé ser anoréxica. Intenté ser bulímica. Me planteé coserme la boca.*

El usar la comida como recompensa inmediata, es un comportamiento que a veces vuelve a mí, pero ahora que estoy bien, procuro concentrarme en qué siente mi cuerpo al comer y discernir el hambre de la ansiedad.
Me pregunto qué siento: hambre, saciedad, ganas de comer o de engullir, etc. Procuro disfrutar de lo que estoy comiendo. Es el momento de la comida ha de ser tranquilo.
Y a veces vuelvo a comer por ansiedad, pero intento que no sea con ansiedad.

Nombrar al demonio implica aceptar que existe. Y aunque sea un bicho feo, aceptar da mucha paz.

*(Sobre esto último, me enteré tiempo después de que es una terapia real. Le cosen a la persona la boca, como cuando se tienen fracturas de mandíbula, y le sacan una muela para que sólo se pueda alimentar a través de pajitas, incapacitando poder masticar y degustar la comida).

La imagen corresponde a un disfraz para adultos que puede comprarse aquí.