Hay abrazos, abrazos incómodos y abrazos de verdad. Los abrazos de verdad son esos que te cuentan cosas.
Te dicen: “me alegro de verte”, “estoy triste”, “qué bien te veo”, “no te vayas”.

Los abrazos incómodos son aquellos en los que una de las dos personas no quiere comunicar. No está interesado en el abrazo. Ni en darlo, ni en recibirlo.

No sé cuándo dejé de recibir abrazos. Sí sé que las pocas veces que recuerdo un abrazo, era una experiencia incómoda.
Rechazaba toda forma de contacto físico. Un día decidí aprender el lenguaje corporal de las personas normales. A dar una palmadita en el hombro para saludar. A tocar el brazo al dar dos besos. Cosas de esas que a la gente le salen de forma natural. Observaba concienzudamente a amigos y amigas de los cuales admiraba su sociabilidad y luego imitaba conscientemente estos comportamientos.

Sigo sin entender el ritual de los dos besos. No me gusta sentirme en la obligación de tener que besar. Ese desconocido al que tengo que besar no ha hecho nada para ganarse una muestra de afecto así por mi parte. No quiero besarle. Además, ¿por qué sólo yo tengo que besarle? Las chicas dos besitos y los hombres un apretón de manos. Pues igual quiero ser yo quien da el apretón para ver si soy más macha y aprieto más fuerte. Igual quiero ser el mono macho en lugar de la nena mona.

No sé cuándo dejé de recibir abrazos, pero sí cuándo volví a ellos. El primer abrazo de verdad que me dieron fue tan largo que fueron tres. Y el tercero se convirtió en un beso.

Yo seguiré prefiriendo saludar a mis amigos con un abrazo. Un abrazo no tiene normas. No tiene sexualidad.
Un abrazo puede ser más íntimo que un beso. El abrazo comparte. En el abrazo se ríe, se llora, se suspira. O simplemente se abraza.
Y nadie me obliga a abrazar a desconocidos.

Ana Mareca es la gorda que escribe este blog.

Cuenta con un IMC de 35, una vez llegó a estar por debajo de 30. La vida engorda surge después de muchos años de trabajo por mejorar su relación con la comida, y un profundo proceso de aceptación y análisis sobre su entorno, la sociedad y todo aquello que nos condiciona para ser como somos. En este blog plasma sus ideas, como ejercicio de compartir, pero también con intención de iniciar un diálogo en el que todos podamos hablar de temas, en ocasiones de moda, en otras ocasiones tabú.

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