besos de gominola

Abrazos de verdad

Hay abrazos, abrazos incómodos y abrazos de verdad. Los abrazos de verdad son esos que te cuentan cosas.
Te dicen: "me alegro de verte", "estoy triste", "qué bien te veo", "no te vayas".

Los abrazos incómodos son aquellos en los que una de las dos personas no quiere comunicar. No está interesado en el abrazo. Ni en darlo, ni en recibirlo.

No sé cuándo dejé de recibir abrazos. Sí sé que las pocas veces que recuerdo un abrazo, era una experiencia incómoda.
Rechazaba toda forma de contacto físico. Un día decidí aprender el lenguaje corporal de las personas normales. A dar una palmadita en el hombro para saludar. A tocar el brazo al dar dos besos. Cosas de esas que a la gente le salen de forma natural. Observaba concienzudamente a amigos y amigas de los cuales admiraba su sociabilidad y luego imitaba conscientemente estos comportamientos.

Sigo sin entender el ritual de los dos besos. No me gusta sentirme en la obligación de tener que besar. Ese desconocido al que tengo que besar no ha hecho nada para ganarse una muestra de afecto así por mi parte. No quiero besarle. Además, ¿por qué sólo yo tengo que besarle? Las chicas dos besitos y los hombres un apretón de manos. Pues igual quiero ser yo quien da el apretón para ver si soy más macha y aprieto más fuerte. Igual quiero ser el mono macho en lugar de la nena mona.

No sé cuándo dejé de recibir abrazos, pero sí cuándo volví a ellos. El primer abrazo de verdad que me dieron fue tan largo que fueron tres. Y el tercero se convirtió en un beso.

Yo seguiré prefiriendo saludar a mis amigos con un abrazo. Un abrazo no tiene normas. No tiene sexualidad.
Un abrazo puede ser más íntimo que un beso. El abrazo comparte. En el abrazo se ríe, se llora, se suspira. O simplemente se abraza.
Y nadie me obliga a abrazar a desconocidos.


Matemática de la carne

Videoclip de la canción "Matemática de la carne". Sólo para románticos.


don fisher

El dibujo

El dibujo es muy importante para mí.

Siendo pequeña alguien me dijo que no dibujase, que nunca sería lo mío. Gracias a la adolescencia, volví a dibujar. Cuando llegué a la universidad, me fue útil el poder intercambiar dibujos por apuntes. Unos años en físicas y me cambié a diseño. En diseño podía dibujar y que realmente sirviese como trabajo de clase.Por primera vez recibí clases de dibujo y de historia del arte, entre otras. Exprimí al límite las clases de dibujo que recibí el primer año. Dibujo artístico: bodegones, luces, sombras y anatomía humana.

Antes de las clases ya me había interesado por el dibujo de la forma humana. Forzándome a cumplir los ejercicios de clase la estudié exhaustivamente.
El cuerpo humano siempre me había parecido desagradable. Veía a los seres humanos como trozos de cosas mal pegadas, funcionando de chiripa. Al fin y al cabo, eso es la evolución. Somos los tataranietos de las mutaciones que mejor se las apañaron para reproducirse.
Todavía pienso así, pero ya no es un pensamiento que me repugne.

Estudiando anatomía humana por medio del dibujo, desarrollé una nueva sensibilidad artística hacia el cuerpo humano. Dibujando de modelos al natural descubrí que todo el mundo tiene algo bonito en su cuerpo. Una curva, una sombra, un huequecito que se dibuja en la espalda de forma especial.
Forcé el entrenamiento de esta nueva adquirida sensibilidad. Empecé a buscar dibujos de cuerpos no estándares: gordos, viejos, bajitos, retorcidos... Los dibujos de chicas regordetas de caderas desproporcionadas me fascinaban. Me parecían preciosas. Y ciertamente, las proporciones de mi cuerpo se parecían bastante a algunas de ellas.
Y me preguntaba por qué si era capaz de ver belleza hasta en el cuerpo más retorcido y maltratado, todavía odiaba mi cuerpo.

Ese año conocí a mi pareja.
Tardé años en creerle cuando me decía que le atraía tal y como soy.

dibujo_lavidaengorda

La fotito es de Don Fisher. Venden estuches de pescaditos y otras criaturas del mar. Deliciosos.

Todo el mundo se vuelve muy loco con el dejar de fumar pero aquí nadie habla de lo mal que se pasa cuando dejas la pizza.

por fin alguien piensa en una pizza que puedes llevarte al agua. La imagen viene de aquí.

Desencuentro

Ayer le vi. Me ha dicho que llame al médico. Me ha preguntado cuánto peso ahora. Se lo he dicho. "Ella ahora pesa 80 kilos", me ha contestado. "Y eso qué quiere decir" le he preguntado. "Ella 80 y él más de 100". Y se ha ido arqueando las cejas. Asumo que esto quiere decir que ahora nos considera a todos gordos.

Pobre.

Me odia por ser gorda. No sé si es odio exactamente lo que siente, pero el asco es palpable. Aunque intente evitarlo, la mueca de asco asoma siempre en su cara cada vez que entro por la puerta y me mira de arriba a abajo. Aunque intente ser amable y tener detalles conmigo, todo siempre acaba en decirme que vaya al médico, que estoy tremenda, que necesito adelgazar.

Será que en más de 20 años todavía no me he enterado de que tengo que adelgazar.

El endocrino nos comunicó que mi peso sería un problema con 8 años. A dieta desde los 8 años. El título de sobrepeso, de gorda, de que la comida es mi enemiga desde los 8 años. Si lo piensas así tampoco hace falta mucha presión de la sociedad ni de los medios para vaticinar la tragedia.

gordos_lavidaengorda


soy fea

¿Soy fea?


Dirigido por Marie Schuller

Visto en NOWNESS


https://knitsoup.wordpress.com/2011/02/17/plush-pills-set/

Obesos consumistas y médicos capitalistas

Mucha gente odia los gimnasios. Es normal. Son salas con máquinas. A mí tampoco me gustan, pero tengo el problema de que me gusta el deporte. En concreto lo que más me gusta correr. Pero con mi peso correr podría ser peligroso a largo plazo, o eso dicen. Yo he decidido creérmelo y aunque de vez en cuando salgo a correr por el mundo real, de momento corro en máquinas que amortiguan los impactos de mis kilos sobre las articulaciones de mis piernas.

Hay algo en ir al gimnasio que me hace sentir orgullosa y poderosa. Quizás sea el saber que estoy moviendo una cantidad ingente de peso con mucha más gracia y ahínco que los que me rodean. Quizás simplemente el saber que todavía puedo movilizar con relativa soltura 120Kg de peso es suficiente, sin tener por qué entrar en comparativas.
Lo cierto es que en un gimnasio es fácil compararse, aunque intento no entrar en esos juegos mentales. No hacen bien a nadie. En lugar de eso intento tomármelo como un atletismo personal: si poco a poco voy batiendo mis propias marcas, el éxito está conseguido. Aunque generalmente el llegar a pisar la máquina de elíptica ya es un éxito por sí sólo.

Existe otro factor. Aunque muchas veces pierdo la costumbre y la constancia para mí es un hecho que necesito hacer deporte. Durante mucho tiempo pensé que era para mantener a raya los kilos. Cuando empecé a estudiar por mi cuenta sobre metabolismo y nutrición descubrí que la triste realidad es que el deporte ayuda poquito en la pérdida de peso. Actualmente se afirma que a la hora de definir la composición corporal de un individuo, la alimentación puede suponer un 80% de la ecuación.
En mi caso, hacer deporte es obligatorio para llevar una vida sana, pero por el tema de la cabecita.
Llámalo endorfinas, seguramente sean eso, o llámalo como quieras. El caso es que la actividad física me trae estabilidad a la cabeza. Con andar basta, pero necesito moverme. En el caso de correr, el subidón es notable. Además del mencionado orgullo de poder poner a trotar 120 señores kilos. 111 actualmente, para no engañarnos, pero he vivido tantos años en los cientoveintipico que creo que me quedaré con esa cifra mental toda mi vida.

Al salir del gimnasio me he acordado del "mens sana in corpore sano".
Todos conocemos ese dicho, pero es curioso cómo culturalmente se ha llegado a aceptar como que se necesita un corpore sano para llegar a la mente sana, cuando de lo que está hablando la expresión es de la necesidad de entenderlo todo como un sólo ente. Porque el cuerpo afecta a la mente y viceversa.

A mí nunca nadie me ofreció curarme la mente antes que el cuerpo. Ni siquiera aunque estuviese claramente deprimida (está gorda, claro que va a estar deprimida, ser gordo es algo deprimente).
Este tema siempre me ha dado mucha rabia:
Siempre he creído que todos los trastornos la conducta alimenticia son distintas caras de una misma moneda. A unas nos da por engullir la vida, a otras les da por renegar de ella. La sociedad y el mercado apoya la imagen delgada y rechaza la imagen gorda. Nadie quiere estar gordo todo el mundo quiere estar delgado. Y por ello el gordo es estúpido y vago y el delgado es víctima de la sociedad. Si te has dejado llevar a la obesidad eres un necio, estaba claro que no tenías que hacerlo. Si te dejas matar por inanición eres una pobre víctima engañada.
Rescatemos a los desnutridos, condenemos a los tragaldabas.
Y lo cierto es que todos los gordos con los que he hablado nos hemos sentido así dentro del sistema sanitario. Porque nunca te ofrecen ayuda psiquiátrica o psicológica cuando está claro que si no puedes adelgazar es por que tienes la cabeza jodida. Estamos hablando de que parece más fácil conseguir que te corten medio estómago y parte de intestino para que tragues lo que tragues no puedas digerir tanto, que el conseguir que te ayuden a controlar el impulso de comer tanto.

La anorexia y la bulimia se trata como un trastorno nervioso, y no entiendo por qué no se hace lo mismo con la obesidad tipo 2 o tipo 3. Las dos caras de esta misma moneda matan.

¿Será porque el obeso consume más? Los gordos gastamos más dinero en comida. ¡Pero la ropa nos sale más barata si cuentas metros de tela! Conspiraciones judeo-masónicas-capitalistas.

En la anorexia asusta mucho el componente de "me veo gorda". Todos hemos escuchado el típico chiste de gordos de "pues yo debo de se anoréxico porque siempre me veo gordo". Ja-ja-ja. Yo también lo he dicho, pero lo cierto es que sí te ves gordo. Ya estás gorda, así que la visión pasa a la estratosfera. La deformación es monstruosa y va más allá de los cm de anchura. Estuve años sin poderme ver en un espejo sin sentir un asco visceral insoportable.

El año pasado me teñí el pelo de rosa y al menos los días malos pensaba "tienes el pelo rosa y todos los defectos que tú ves quedarán eclipsadas por el pelo rosa. Mi pelo rosa mola, y por lo tanto yo también". Soy consciente de la carencia de lógica de todo esto. Pero si puedo odiarme sin lógica, ¿por qué no ensalzarme basándome en tonterías similares?

Muerte al sistema sanitariocapitalista.

imagen creada por https://knitsoup.wordpress.com/2011/02/17/plush-pills-set/