El dibujo es muy importante para mí.

Siendo pequeña alguien me dijo que no dibujase, que nunca sería lo mío. Gracias a la adolescencia, volví a dibujar. Cuando llegué a la universidad, me fue útil el poder intercambiar dibujos por apuntes. Unos años en físicas y me cambié a diseño. En diseño podía dibujar y que realmente sirviese como trabajo de clase.Por primera vez recibí clases de dibujo y de historia del arte, entre otras. Exprimí al límite las clases de dibujo que recibí el primer año. Dibujo artístico: bodegones, luces, sombras y anatomía humana.

Antes de las clases ya me había interesado por el dibujo de la forma humana. Forzándome a cumplir los ejercicios de clase la estudié exhaustivamente.
El cuerpo humano siempre me había parecido desagradable. Veía a los seres humanos como trozos de cosas mal pegadas, funcionando de chiripa. Al fin y al cabo, eso es la evolución. Somos los tataranietos de las mutaciones que mejor se las apañaron para reproducirse.
Todavía pienso así, pero ya no es un pensamiento que me repugne.

Estudiando anatomía humana por medio del dibujo, desarrollé una nueva sensibilidad artística hacia el cuerpo humano. Dibujando de modelos al natural descubrí que todo el mundo tiene algo bonito en su cuerpo. Una curva, una sombra, un huequecito que se dibuja en la espalda de forma especial.
Forcé el entrenamiento de esta nueva adquirida sensibilidad. Empecé a buscar dibujos de cuerpos no estándares: gordos, viejos, bajitos, retorcidos… Los dibujos de chicas regordetas de caderas desproporcionadas me fascinaban. Me parecían preciosas. Y ciertamente, las proporciones de mi cuerpo se parecían bastante a algunas de ellas.
Y me preguntaba por qué si era capaz de ver belleza hasta en el cuerpo más retorcido y maltratado, todavía odiaba mi cuerpo.

Ese año conocí a mi pareja.
Tardé años en creerle cuando me decía que le atraía tal y como soy.

dibujo_lavidaengorda

La fotito es de Don Fisher. Venden estuches de pescaditos y otras criaturas del mar. Deliciosos.

Ana Mareca es la gorda que escribe este blog.

Cuenta con un IMC de 35, una vez llegó a estar por debajo de 30. La vida engorda surge después de muchos años de trabajo por mejorar su relación con la comida, y un profundo proceso de aceptación y análisis sobre su entorno, la sociedad y todo aquello que nos condiciona para ser como somos. En este blog plasma sus ideas, como ejercicio de compartir, pero también con intención de iniciar un diálogo en el que todos podamos hablar de temas, en ocasiones de moda, en otras ocasiones tabú.

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