Hoy aprovecharemos la metida de pata de Mercedes Milá para hablar de gordofobia.

La gordofobia es el odio irracional o fobia hacia la gordura, la grasa y la obesidad. Puede ser hacia la de los demás o hacia la propia.

La gordofobia es motivo común de discriminación.

  • A la gente gorda se les paga 1,25$ menos por hora que a sus compañeros delgados.
  • 92% de los adolescentes declaran haber sido testigos de bulling o burlas hacia compañeros gordos.
  • Sólo 1 estado (de Estados Unidos) – Michigan – ha prohibido legalmente la discriminación hacia las personas basada en el peso.
  • Más de 2 de cada 3 personas gordas reportan haber experimentado discriminación por parte de sus médicos.
  • 43% de las personas gordas reportan haber sido prejuzgados por sus empleadores.
  • En Estados Unidos, hay más mujeres que visten una talla 44 que las 30, 32 y 34 juntas.
  • El 72% de las representaciones de gente gorda en las noticias son desmoralizadoras.
  • 1 de cada 3 doctores asocian los cuerpos gordos con hostilidad, deshonestidad y mala higiene.
Traducción de la imagen de abajo. Fuente: el blog de fattitude

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Un ejemplo: la reacción de Mercedes Milá en el show de Risto Mejide.

Mercedes Milá, al bioquímico J. Miguel Mulet: “Tienes que adelgazar porque estás gordo”
Mercedes Milá siempre ha defendido a capa y espada y por todos los platós un libro en el que ha creído fielmente: ‘La enzima prodigiosa’, de Hiromi Shinya. En este programa de ‘Chester in love’, Risto Mejide ha invitado a un profesor de biotecnología para debatir con la presentadora. El experto ha criticado duramente el libro que tanto le gusta a Milá. La presentadora ante tal ataque le ha respondido: “Léete el libro y adelgaza”.

Fuente: cuatro.com

En este video, J.Miguel Mulet se defiende de maravilla. Menos cuando se excusa. Explica que tiene ansiedad. Justifica su condición de gordo.

¿Por qué ha de justificar su condición de gordo? Porque se le invalida intelectualmente por serlo. Porque ha de hacer entender a su interlocutor que su gordura no está provocada por su falta de inteligencia. Porque a partir de ahora ya no se va a hablar de lo que se estaba hablando, se va a hablar de que él está gordo y por lo tanto el que tiene que cambiar y el que no tiene razón es él. El gordo.

Cuando Mercedes le toca, le arregla la chaqueta, describe con su dedo la circunferencia de su cadera, es cuando comienza el diálogo de salvación hacia el gordo. Mercedes acude como la figura maternal cariñosa que quiere lo mejor para su hijo. Ella sabe cómo salvarle de su condición de gordo. Da igual que él sea un adulto. Poco importa si va al médico o si cuida su salud. Da igual que ella lo acabe de conocer hace un minuto. Porque él es gordo y ella no. Y sus intenciones son buenas. Va a salvar al gordo. Él se lo agradecerá.

Lo que me enciende de esta situación no es este diálogo per se. Lo que me enciende es que estamos presenciando algo que por desgracia es escena cotidiana para mucha gente gorda. Invalidar a una persona por aparentes motivos de salud es algo bastante común.

Si J. Miguel Mulet no tuviese el currículum, la carrera y la trayectoria que tiene, es muy probable que su discurso y su persona hubiesen quedado completamente anulados por su condición de gordo.

Personalmente, he sufrido gordofobia. En todos los sentidos. No sólo me he sentido tratada de forma distinta en muchas ocasiones simplemente por el hecho de ser gorda, sino que yo misma sentía que era mucho peor por ser gorda. No podía soportar la visión de mi cuerpo, ni la de ningún tipo de cuerpo gordo. Todo lo relacionado con lo gordo me provocaba una reacción visceral. A su vez, también despreciaba a las personas gordas. A las tan gordas como yo, a las más gordas que yo, y a todos los tipos de gordura que no se esforzaban por ocultar o erradicar esa gordura.
La idea del gordo feliz era una mentira. La felicidad con una talla de pantalón por encima de la 42 era una mentira.

No obstante, no me gustaba sentirme así. No me gustaba reaccionar así. No me gustaba despreciar a gente que, en realidad, era como yo. No me gustaba odiarme ni odiar a los demás sólo por el cuerpo que tuviesen.

Este video fue una de las primeras acciones que me encontré hace 3 años circulando por la red. Fue la primera vez que se me planteó la pregunta: ¿Cuántas cosas estás dejando de hacer por ser gorda? ¿Cuántas cosas estás esperando a hacer para cuando estés delgada?

Por primera vez el discurso no era solamente
eres guapa
quiérete
todos los cuerpos son perfectos.

Por primera vez el discurso era algo más parecido a un
estamos tontos o qué.

Hace tres años no pude ver las imágenes de este documental. Hoy me sigue pareciendo duro de ver, pero comulgo totalmente con el contenido. Hay preguntas que es necesario hacer.

fuente: http://gordofobiadocumental.blogspot.com.es/

“Una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres. Está obsesionada con la obediencia de estas.
La dieta es el sedante político mas potente en la historia de las mujeres: una población tranquilamente loca es una población dócil”.

Naomi Wolf

Ana Mareca es la gorda que escribe este blog.

Cuenta con un IMC de 35, una vez llegó a estar por debajo de 30. La vida engorda surge después de muchos años de trabajo por mejorar su relación con la comida, y un profundo proceso de aceptación y análisis sobre su entorno, la sociedad y todo aquello que nos condiciona para ser como somos. En este blog plasma sus ideas, como ejercicio de compartir, pero también con intención de iniciar un diálogo en el que todos podamos hablar de temas, en ocasiones de moda, en otras ocasiones tabú.

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