Gordos. Vagos. Malolientes.
Es la tríada de asociación al gordo. Base de la gordofobia. Asociación formada por todos. Nombremos algún aludido a la contribución: las películas cómicas en las que los gordos siempre son los torpes de los que nos reímos, y los profesionales de la nutrición que al no conseguir que alguien adelgace, se deshacen con un “si quisiera podría”.

“Si quisiera podría”.
Me hablaron de la acechante diabetes en torno a mi obesidad. A mí la insulina se me desequilibra más con el dulzor de ciertas narrativas.
Querer no es poder. Querer es querer. Desear es desear. Imaginar es imaginar.
Pero querer adelgazar no es lo que te hace adelgazar. Querer repudiar la comida no lo hace realidad. Imaginar que al reducir kilos todo será más fácil es una fantasía. A veces es mejor no obtener lo que se desea. A menudo se consiguen las cosas sin querer.

Querer es poder es el lema que propicia la venta.
El producto que queremos, lo podemos tener, por medio de la moneda.
De esta forma, todo lo que quieres, lo puedes.
De esta forma, un cuerpo determinado, lo puedes querer. Lo puedes adquirir. Si quieres.

Puedes querer el kit completo. El pack. El complemento perfecto para ese cuerpo. Quieres lo que come. Quieres lo que viste. Quieres sus resultados en las analíticas. En el deporte. Quieres hacer lo que hace ese cuerpo en su tiempo libre. Quieres follar a la gente que se folla ese cuerpo. Suplantación.

Hay veces que no quieres.
Hay veces que no puedes, lo aceptas, te convences, ya no quieres.

Querer es poder parece que niega la existencia del imposible. Querer es poder, condena la ausencia de querer.